«Debate entre un cristiano y un judío»: Un texto del siglo XIII

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En 1914 Américo Castro publicó un texto breve, incompleto y mechado con algunos vocablos hebreos, transcrito a continuación de tres obras mediolatinas en un manuscrito de El Escorial. Aunque el texto se copia a renglón seguido, Castro, al ofrecer una edición paleográfica, señaló que se trataba de un coloquio entre dos personajes, por lo que le adjudicó el título de Disputa entre un cristiano y un judío y separó las intervenciones de ambos, cometiendo, sin embargo, un error crucial, ya que asignó al judío el final de la tercera intervención del cristiano. Ese yerro no lo corrigió ninguno de los pocos estudiosos a quienes interesó el texto, casi siempre de manera tangencial, hasta que en el año 2000 publiqué una primera edición correcta que varios han copiado posteriormente, de donde la he visto recopiada en algunas páginas de la Red. En mi “segunda edición con adiciones”, que es la que incluyo aquí, empiezo determinando que el copista de la obra empleó un letra gótica libraria con suficientes signos de cursividad como para adscribirla, junto a otros detalles, a la segunda mitad del siglo XIII, fecha que casa con lo que se desprende de las grafías, las cuales revelan una adecuación grafofonémica con la época de la cancillería alfonsí. El estudio de las grafías, así como el castellanismo evidente en los aspectos fonético-fonológico, morfológico y sintáctico me permiten, frente a lo asentado durante casi un siglo, desechar los supuestos rasgos leoneses o aragoneses de la composición y situarla en torno a 1250-1280, tras lo cual me inclino por el rótulo de Debate frente al de Disputa para distinguir el primero de otro texto cuatrocentista que, en un códice de la madrileña Biblioteca de Palacio (Ms. 1344), se copió bajo el nombre de Disputa entre un cristiano y un judío. Aclarados estos puntos previos, me detengo en el estudio literario de la obra, centrada en la discusión entre un cristiano y un judío, representantes de sus respectivas creencias, sobre tres preceptos de la religión del segundo: la circuncisión, la observancia del descanso sabático y la imposibilidad de conciliar la creencia en un Dios único y verdadero con el concepto de las semejanzas (“similia” de Dios). Ese tipo de polémicas remonta a una vieja tradición que incluye disputas reales (desde el Diálogo contra Trifón de san Justino, apología cristiana contra los judíos, escrita en griego algo después del año 161, que resume la controversia mantenida durante dos días con un sabio judío) y disputas literarias (el Octavius de Minucio Félix, que se presenta como un diálogo entre un cristiano y un gentil bajo el modelo de Cicerón, es, al decir de S. D’Elia, «probablimente la prima opera letteraria del cristianesimo occidentale e romano”). Más en concreto, esa confrontación de opiniones sobre un tema mediante la disposición dialogística define el texto como un debate que, dado el argumento específico, se integra en el género de la «altercatio» religiosa, la cual gozó de bastante difusión en las letras cristianas mediolatinas, donde encontramos varios paradigmas que se concentran en el enfrentamiento dialéctico entre un cristiano y un judío: la Altercatio Simonis Iudaei et Theophili Christiani (hacia el año 423), la Disputatio Judaei cum Christiano de fide christiana (entre los años 1084 y 1117), el Annulus sive Dialogus inter Christianum et Judaeum (posterior a 1124), La desputoison du juyf et du chrestien (siglo XIII) y La desputoison de la Sinagogue et Sainte Eglise (segunda mitad de esa centuria). Pero, además, fue precisamente en el siglo XIII cuando en los países europeos con importantes comunidades judaicas se incrementaron las disputas públicas entre un cristiano y un judío, organizadas y presididas por autoridades civiles y jerarquías eclesiásticas, para tratar de asuntos religiosos y de los libros sagrados del judaísmo. El aumento de tales confrontaciones, singularmente desde 1240, se refleja en la disputa de Barcelona, sostenida en julio de 1263, ante Jaime I de Aragón, entre el converso Pablo Christiano y el rabino Nahmánides, o en la sustentada en 1284 entre Selomoh ben Adret y Raimundo Martí. Con estos antecedentes, paso a definir el Debate entre un cristiano y un judío como un breve tratado apologético de carácter didáctico en el que, en forma de «altercatio», se realiza una defensa polémica de la doctrina cristiana; examino con minucia la “dispositio” y la “elocutio”, demostrando que el autor ha acertado al elegir los preceptos más representativos del judaísmo, ha conseguido una organización bien trabada de la estructura y ha sabido dosificar los recursos expresivos. El libro termina con la edición crítica del Debate y un Glosario.

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