La autoría de «La Celestina» y la fama de Rojas

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Tras un repaso previo de las edicones tempranas de La Celestina y de la importancia que tiene desde la edición de la Comedia en Toledo (1500) la aparición del nombre de Fernando de Rojas en el acróstico, examino la confesión de Rojas, según la cual solo <<acabó>> la redacción de un texto anónimo e incompleto que convirtió en el acto I de su creación. Tal declaración, aunque no suscitó discrepancias hasta el siglo XIX, hizo correr luego no poca tinta, continuando aún hoy las lucubraciones basadas, por lo común, en una lectura impresionista, en argumentos generalizadores y en escasos o nulos conocimientos textuales. Sin embargo, en bastantes estudios, que analizo con mucho pormenor, se han acumulado argumentos de distinto carácter que coinciden en apuntalar la declaración de Rojas tras detenidos exámenes de la lengua, de las fuentes, de la perspectiva técnica y del abordaje de algunos aspectos. Aunque no cabe otorgar el mismo valor a todos los razonamientos, el cúmulo y variedad de reflexiones en pro de una autoría separada para el acto I se revelan impresionantes. Pero, además, son inseparables de un hecho que no cabe menospreciar: la defensa de un autor diverso para el primer acto no representa una teoría o hipótesis moderna, como sucede al contrario, sino que se asienta en las afirmaciones taxativas y concretas del propio Rojas en la Comedia y la Tragicomedia; en dos lugares distintos (epístola al amigo y acróstico); y en contextos cuya veracidad se ha comprobado documentalmente. Estas precisiones hacen creíbles e indiscutibles, asimismo, sus asertos sobre la redacción de la Tragicomedia y el conjunto de las adiciones que no pusieron en duda muy varios escritores de los siglos XVI y XVII (Juan de Valdés, Alonso de Villegas, Blasco de Garay, Cosme Gómez Tejada, Tomás Tamayo de Vargas).
Ahora bien, a pesar de adscribir a otro autor el acto I, Rojas no se desentendió de su obra y enseguida se preocupó de asociarla a su nombre, que completó con algunos datos biográficos, ampliadso documentalmente años después. Así, desde muy pronto la fama de Rojas se unió a la composición  de La Celestina, por más que, siguiendo la tradición de las ediciones primitivas y la norma impuesta por el procedimiento del acróstico, el nombre continuara sin aparecer en la portada de las copiosas ediciones, salvo en alguna rara ocasión (la edición hecha por la viuda de Alonso Martín, Madrid, 1632).

Este artículo guarda relación con los siguientes artículos:

– “Huellas de La Celestina en La Lozana andaluza”, en Estudios sobre el Siglo de Oro. Homenaje al profesor Francisco Ynduráin, Madrid, 1984, pp. 429-459.
– “El presunto judaísmo de La Celestina”, en The Age of the Catholic Monarchs, 1474-1516. Literary Studies in Memory of Keith Whinnom, Liverpool, 1989, pp. 162-177.
– “Animales fantásticos en La Celestina, en Diavoli e mostri in scena dal Medievo al Rinascimento, Viterbo, 1989, pp. 283-302.
– “La identidad de Fernando de Rojas”, en La Celestina. V Centenario (1499-1999). Actas del Congreso Internacional, ed. F. Pedraza et alii, Cuenca, 2001, pp. 23-47.
– “De nuevo sobre el presunto judaísmo de La Celestina (con unas gotas de sociología crítica)”, en El legado de los judíos al Occidente europeo. De los reinos hispánicos a la monarquía española [Cuartos encuentros judaicos de Tudela. Tudela, 11-13 de septiembre de 2000], Pamplona, 2002, pp. 83-102.

 

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