«Mester de clerecía», marbete caracterizador de un género literario

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Frente a la postura de algunos críticos, en este artículo pretendo probar desde una perspectiva rigurosa y sistemática que el grupo de obras de los siglos XIII y XIV tradicionalmente calificado con el marbete <<mester de clerecía>> constituye un género literario, por lo que es necesario afrontar su estudio desde tal punto de vista.
Con ese propósito, tras resumir una serie de vagas definiciones (J. Cejador, F. Lecoy),  así como el parecer de quienes rechazan el término o lo consideran inaceptable (R. S. Willis, A. Deyermond, F. López Estrada), determino que el marbete no procede de la crítica moderna sino que tiene su origen en el exordio del Libro de Alexandre. Allí, según analizo con detalle, el autor lo emplea para señalar que escribe en un género determinado, cuyos rasgos explana, indicando que echa mano de un tipo de métrica culta y regular (<<fablar curso rimado  por la cuaderna vía/ a síllavas cuntadas>>), a la que confiere un valor sobresaliente (<<que es grant maestría>>) y que convierte en una nota irrenunciable de su obra, independientemente de que, por el contexto en que el sintagma se integra, se desprende asimismo que el autor piensa de manera esencial en una actividad propia de intelectuales o sabios. La importancia crucial de la métrica la determina también  el autor en el uso de otros dos sintagmas por lo general mal entendidos: <<mester es sen pecado>>, con que se refiere a la composición libre de defectos métricos; y <<non es de joglaría>>, con lo que opone su texto a los poemas de métrica irregular (y no solo a los épicos, como se ha solido entender), sin que esto signifique diferenciar un tipo concreto de escritura. Por todas estas razones, el autor acaba definiendo su poema como <<fermoso>>, es decir, compuesto con preocupación crucial por la forma. Todas estas peculiaridades las entendieron perfectamente el arcipreste de Hita, quien hacia 1330 califica su <<Libro de buen amor>> con especificación similar (<<cuento rimado>>, <<dezir fermoso>>, <<saber sin pecado>>), y el anónimo escritor del <<Libro de miseria de omne>> a fines del siglo XIV (<<síllauas contadas>>, <<arte de rimar>>, <<quaderna vía>>). La prueba de que la regularidad silábica y la rima son condiciones fundamentales para los escritores que integran el grupo se apoya además en la denominación de <<prosa>> que algunos (Berceo, el autor del Libro de Alexandre, el arcipreste de Hita, el canciller Ayala) asignan a sus obras, porque tal término, aplicado al poema rítmico ya en el siglo VII, se empleó desde el siglo IX en la liturgia para designar una modificación de la secuencia o, en ocasiones, de modo más incorrecto, la secuencia misma. El vocablo, amén de conservar su estricto sentido litúrgico en algunos pasajes, conlleva en todos el sentido propio de poema rítmico: a saber, la composición caracterizada por el cómputo de las sílabas y la consonancia de las rimas. En definitiva, el marbete <<mester de clerecía>> resulta válido para delimitar un género literario que engloba las composiciones de varios autores de los siglos XIII y XIV a los que ya vio agavillados el marqués de Santillana en su Prohemio e carta al condestable de Portugal (entre 1445 y 1449). Ahora bien, desde el arcipreste de Hita se introducen en el género algunas variantes que muestran que, como todo género, el mester de clerecía no permanece estancado sino que se ve sometido a un proceso gradual de desarrollo, cambios y rectificaciones que le hacen evolucionar hasta su agotamiento o despojo por otro nuevo.

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